EL CABARET DEL FRACASO es un espectáculo unipersonal que nace de la necesidad de dar espacio a nuestras derrotas, reconocerlas y transitarlas. Un ejercicio honesto de desnudez emocional con el único objetivo de utilizar el humor para hacer de nuestros fracasos una fiesta. Este espectáculo nace de muchos textos, reflexiones, diarios, confesiones conmigo mismo que hablan de lo que he considerado un fracaso en mi vida. Trata sobre la necesidad de encontrar un espacio donde reconocer nuestros infortunios, dejarlos atrás sin más dramas, pintarlos con canciones y bailes que alivien el peso de los mismos y reírnos de ellos.
Una investigación personal sincera, una autoficción, que lleva a dejar de tapar inseguridades y miedos para reconocer, abierta y públicamente que sí: he fracasado, ¿y qué?
“¿Quién ha dicho que haya que triunfar en la vida? ¿Por qué ser el número 1 cuando puedes ser el número 4?”
El Maestro de Ceremonias de un antiguo Cabaret, cerrado y abandonado, persiste cual capitán en su barco para que no se hunda en las profundidades del olvido y la indiferencia. Un espacio en el que los fracasos se pueden mostrar libremente y con orgullo, reconocerlos, abrazarlos y mirarlos con algo de amor.
Este personaje se resiste a dejar que un lugar así desaparezca y por tanto nos conduce por un camino lleno de infortunios personales viajando a través de la comedia, el drama, el patetismo, las canciones, los números musicales, las coreografías, los sentimientos y también la vulnerabilidad.
Un acto de confesión y liberación, que busca la participación del público, pues tendrá una labor, y se verá envuelto
en todo un ritual con ansias de triunfo.
BEATRIZ MACIÁ es actriz, directora y pedagoga, licenciada en Arte Dramático en la ESAD de Murcia. Amplía su formación en numerosos cursos de teatro físico, danza, improvisación y teatro de texto.
“Colaborar con Jon en su Cabaret del fracaso supone toda una experiencia como directora. Acompañar al artista en su proceso es sumamente enriquecedor. Uno de los principales retos es convertir este trabajo que nace de lo personal en algo universal. Pasar de una necesidad de expresión de lo íntimo en un acontecimiento interesante para el público, en el que el espectador pueda sentirse identificado, conmoverse con lo que le sucede al personaje que habita en este peculiar cabaret, reír con sus fracasos, empatizar… De alguna manera lo veo como un viaje de lo personal a lo universal para volver a tocar en lo particular de cada individuo. Un reto que asumimos en este espectáculo, además con humor y verdad.”